Canto primero

Canto primero En el principio todo estaba escrito, pero no lo sabíamos. 2 Éramos el Verbo y la continua musicalidad del mundo. 3 Éramos el Verbo en su estado de nobleza, mientras en un jardín escondido se paseaban otras sombras y otros comienzos. 4 En el principio ya todo era una parte, una parte nada más de este todo que acariciamos cuando estamos solos. 5 Y miramos al cielo, y soñamos, y anhelamos una redención que intuimos en nuestra puerta cuando tocan a deshora. 6 Caminamos al humedal y las viejas espadas enterradas en el lodo se vuelven contra nosotros que creemos todavía en un posible cambio. 7 Nuestra celebridad crece y nos sentimos fuertes y seguros detrás del roble. 8 En el principio ya estábamos tú y yo sentados a la sombra, en la calle real, degustando el café que un día cualquiera, de otro siglo, de otra era, nos haría libres y felices. 9 Hoy no comprendemos cómo el verbo facturó bolsos extraños. 10 No recordamos que todo gesto de amor y desamor, es la variación de una pieza pública. El árbol engendró otro árbol, como el trigo engendra al pan que pasa por el horno. 12 Cuando no sabíamos leer, un maestro nos prometió palabras que en su momento parecieron frases célebres y honestas; 13 pero los pensamientos cambian, así como cambia este dictado que transcribo sin avizorar el fin. 14 Allí está la ciudad, sus entrañas carcomidas por el desamparo. Están las luces aplastándose sobre la avenida. 15 En la ciudad nadie sabe que los comienzos son letales. 16 Aire, agua, horizonte roto.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s